Reflexiones sobre la Sentencia del Tribunal Constitucional: "El Estatuto Catalan"


Nación o realidad nacional, y el equilibrio inexcusable entre las dos lenguas oficiales.



La Constitución Española , menciona explícitamente la palabra “nación”  en contadas ocasiones; preámbulo y artículo 2. Ninguna es para definir el concepto de “nación”. En relación al preámbulo, “ la Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo”, con respecto al artículo 2, señala ; “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Este segundo art que garantiza y reconoce el derecho a la autonomía de las nacionalidades “españolas”, un cambio sustancial frente al rígido centralismo del régimen de Franco.



No resulta un dato estrambótico la excasa mención de la palabra Nación en la redacción de nuestra Constitución, no es casual, no ahondare en el contexto socio-político en la etapa de la transición española, un proceso teñido por una gran conflictividad política, consecuancia de 40 años de dictadura y  la necesidad de redactar lo que algunos autores han denominado “ La Constitución de la Concordia”, aprobada con 258 votos a favor, 2 en contra y 14 abstenciones. Salvador Sánchez Terán,Gobernador Cívil de Barcelona y destacado cargo político de la transición, en su libro “La transición Síntesis y Claves” , señala;  “ los temas más difíciles para llegar a un acuerdo fue la introducción del concepto de “ nacionalidades” y todo lo relativo al título VIII sobre la estructura autonómica “,” la inquietud sobre la unidad de España produjo resquemores contenidos en las fuerzas armadas” .  Resulta necesario , señalar que previo a la aprobación de la CE, se reestableció la Generalidat, bajo el llamado “ Acuerdo de Perpiñán” , uno de los principios básicos era “ a.- “El principio de unidad de España y de la solidaridad de todos los pueblos que la integran”. Sirva todo esto para escenificar el complicado contexto- Socio-político y la necesidad de aprobar una Contitución, con el máximo de los consensos, esto queda reflajada en la toma de posesión de Tarradellas, en el salón Sant jordi de la Generalitat,el 23 de octubre de 1977, Adolfo Súarez: “ El Gobierno se plantea como tema principal el hecho Catalán , el hecho de un pueblo con personalidad propia y perfectamente definida, el hecho de una comunidad resultante de un proceso histórico que le confirió carácter y naturaleza propia dentro de la armonía de la unidad de España”.


Todo este proceso se vió teñido de una gran conflictividad  política, y no es casual que muchas cuestiones quedaran abiertas, cuando finalmente se aprobó el estatuto de Catalunya en 1979, con esta reforma del estatuto de catalunya, algunos lo han visto como un segundo “Estado de las Autonomías”, Pedro Cruz, Expresidente del TC, donde se refiere a esta reforma como “segunda fase o etapa del estado de las autonomías,,, el “Estatuto catalán marca un punto de inflexión difícil de negar”.  La reforma del Estatuo Catalán es consecuencia de las demandas políticas de un mayor autogobierno, y de un reconocimiento de la singularidad histórica del pueblo Catalán, en un nuevo contexto socio-político y económico. La cuestión se centra en el recurso de inconstitucionalidad en varios conceptos en los preámbulos del Estatuto de Autonomía, son los de «derechos históricos», «nación» y «ciudadanía de Cataluña», la sentencia declara que “ carecen de eficacia jurídica interpretativa las referencias del Preámbulo del Estatuto de Cataluña a «Cataluña como nación» y a «la realidad nacional de Cataluña».

Mi postura es claramente a favor de lo consagrado en el Estatuto de Autonomía de Cataluña,no se puede negar la mayor, Cataluña es una formación histórica constituida por una matriz subjetiva y cultural que comprende la lengua, los usos, las costumbres y  la tradición entre otras cosas, no es casual que la propia CE, en su artículo segundo, reconoce la “realidad nacional de Cataluña” como nacionalidad, recordar el Real Decreto-Ley 41/1977, de 29 de septiembre, que crea la Generalitat provisional de Cataluña, manifiesta que “la Generalidad de Cataluña es una institución secular, en la que el pueblo catalán ha visto el símbolo y el reconocimiento de su personalidad histórica, dentro de la unidad de España”.  Los derechos históricos de Cataluña, ya fueron reconocidos en la Constitución de la Segunda República, y concretados dentro del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1932.





El término «preferente» aplicado a la lengua catalana es inconstitucional porque fractura .

El artículo 6, que trata sobre la lengua propia y las lenguas oficiales, apartado 1, señala; “La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza”, la sentencia viene a señalar que “preferente”.

Si analizamos el estatuto de autonomía de 1979, su artículo 3, en sus diferentes apartados tratan el asunto de la lengua, literalmente señala “La lengua propia de Cataluña es el catalán. El idioma catalán es el oficial en Cataluña, así como también lo es el castellano, oficial en todo el Estado español. La Generalitat garantizará el uso normal y oficial de ambos idiomas, adoptará las medidas necesarias para asegurar su conocimiento y creará las condiciones que permitan alcanzar su igualdad plena en lo que se refiere a los derechos y deberes de los ciudadanos de Cataluña”.

Por tanto la novedad radica en el uso “normal” y “preferente”, la Real Academia Española define “preferente”  como,  “aquello que tiene preferencia o superioridad sobre algo”. Como además el Artículo 6.1 EAC, señala que además será así, con los poderes públicos, medios de comunicación y en la propia enseñanza en Catalunya, colocando de plano  la lengua catalana en una posición de superioridad con respecto al castellano. Al respecto la CE artículo3, señala, “el castellano es la lengua española oficial del estado”, “Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”, colocando de esta forma la lengua española en un plano de superioridad e igualdad con otras en sus respectivas comunidades autonómicas. La STC, expone que el uso de la denominación preferente, transciende de la mera descripción de una realidad lingüística e implica la supremacía de una lengua sobre otra en el territorio de la comunidad autonómica, imponiendo en definitiva, la prescripción del uso prioritario de una de ellas, en perjuicio del equilibrio inexcusable entre las dos lenguas igualmente oficiales y que en ningún caso deben tener trato privilegiado.

 Dicho esto, podríamos preguntarnos : ¿ realmente existe equilibrio entre ambas lenguas?, ¿ cuál es el punto de partida de ambas ?, según el Instituto de Estadística de Cataluña, el idioma catalán es el segundo más usado habitualmente en Cataluña, tras el idioma español, que supera al catalán no sólo como lengua habitual, sino también como lengua materna y de identificación. La Ley 1/ 1998, de 7 enero sobre política lingüística, en su preámbulo señala: “la lengua catalana ha sido siempre la propia del país y, como tal, se ha visto afectada negativamente por algunos acontecimientos de la historia de Cataluña, que la han conducido a una situación precaria. Esta situación es debida a varios factores, como la persecución política que ha padecido y la imposición legal del castellano durante más de dos siglos y medio; las condiciones políticas y socioeconómicas en que se produjeron los cambios demográficos de las últimas décadas, y, aun, el carácter de lengua de ámbito restringido que tiene, similar al de otras lenguas oficiales de Europa, especialmente en el mundo actual, en que la comunicación, la información y las industrias culturales tienden a la mundialización”.

En mi opinión la Sentencia del Constitucional se contradice de lleno, al señalar la existencia de un “equilibrio inexcusable” de ambas lenguas, cuando realmente no es así, ya que ambas no parten del mismo punto, existiendo un desequilibrio entre ambas que en todo caso se tendría que “equiparar”. Y aplicar  las adecuadas y proporcionadas medidas de política lingüística tendentes a corregir, de existir, situaciones históricas de desequilibrio de una de las lenguas oficiales respecto a la otra, subsanando así la posición secundaria o de postergación que alguna de ellas pudiera tener.”